
La falta de relación entre lo que enseñan las universidades e institutos y lo que necesitan las empresas le costaría al Perú cerca de S/8000 millones al año, según Horizonte Laboral. El cálculo considera que entre 275 000 y 315 000 jóvenes terminan estudios superiores cada año, pero solo entre 240 000 y 300 000 ingresan después al mercado laboral. De ellos, alrededor de 100 000 trabajan en empleos que no corresponden a su carrera o se encuentran subempleados. La inversión pública y familiar en su educación llega, en promedio, a S/80 000 por estudiante.
En 2025, el Perú registró 1.7 millones de jóvenes subempleados, equivalentes al 43.5% de la Población Económicamente Activa (PEA) juvenil, según información del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). “La inversión existe, pero muchos jóvenes no logran incorporarse al mercado laboral para el que se prepararon. Como país estamos destinando recursos públicos y privados a una formación que no está generando toda la productividad que podría”, sostuvo Mayén Ugarte, presidenta del Consejo Directivo de Horizonte Laboral.
La Encuesta de Demanda Ocupacional (EDO) del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) señala que cerca del 80% de los nuevos puestos requerirá habilidades digitales y sociales, mientras más de 65 000 empleos pedirán experiencia previa. Frente a ello, Horizonte Laboral propone que el Estado, las universidades y las empresas identifiquen las principales necesidades de cada región y adapten las carreras a esas prioridades. “El mercado por sí solo no está corrigiendo esta falla”, afirmó Ugarte, quien pidió brindar mejor información a los jóvenes y orientar la formación hacia empleos técnicos y especializados.


