
Un 71% de los peruanos confía en que el nuevo Gobierno impulsará la inversión privada, según la más reciente encuesta de Datum Internacional. Sin embargo, ese optimismo se enfrenta a un Congreso en el que ningún partido controla la mayoría, el nuevo Senado quedó conformado por 60 escaños distribuidos entre seis fuerzas políticas. Para el analista político Luis Benavente, director ejecutivo de Vox Populi, «hay un menor nivel de fragmentación, pero todavía lo hay», una condición que obligará al Ejecutivo a construir alianzas estables para evitar bloqueos entre poderes.
Esa correlación entre estabilidad legislativa y desempeño económico también la advierte el economista Luis Ramos, quien sostuvo que «en Perú, el poder no se define en la elección; se define en la capacidad de sostenerlo»,señalando que el nuevo Senado concentrará funciones críticas como la revisión de leyes y el bloqueo de reformas, convirtiéndose en el verdadero árbitro entre estabilidad y parálisis. En la misma línea, un informe de Fitch Ratings advirtió que, si bien la fragmentación legislativa podría limitar cambios abruptos de política económica, la capacidad de gobernar seguirá dependiendo de los acuerdos que se logren entre bloques, especialmente para sostener proyectos de inversión en minería e infraestructura.
Frente a este escenario, la experta en gestión pública y docente de la Universidad del Pacífico, Karla Gaviño, planteó una lectura más optimista sobre el reto de negociar en un Parlamento sin mayorías: «El hecho de tener que negociar y que ya no se puedan imponer ninguno de los bloques supone un plus para propiciar este espacio de escucha». Esa capacidad de diálogo entre el Ejecutivo y las distintas bancadas será, en última instancia, lo que determine si el próximo año hay más empleo o más incertidumbre para los peruanos.


