El país está fragmentado. Los políticos actuales han contribuido mucho a la tradicional rivalidad entre peruanos, esa que nos dice que el peor enemigo de un peruano es otro peruano. Aunque no creo en esa sentencia extrema, veo que no podemos esgrimir un programa básico de desarrollo en torno al cual se pueda trabajar con visión país, por el contrario, cada partido quiere jalonar un retazo de la patria para su entorno sin importarle los demás.
También creo que hay incoherencia política en muchos ciudadanos. De otro modo no se entiende cómo, quien ha controlado el congreso tan desprestigiado y repudiado por más del 90% de peruanos, termine en primer lugar en las elecciones, así sea con un magro porcentaje. Pero es la realidad y a ella nos debemos limitar.
Tampoco es comprensible cómo es que, quien se declara estafador de 400 mil peruanos con el cuento del accionariado difundido para su canal de televisión, el octogenario que declara le gusta las chiquillas y que en su juventud le decían pedófilo, obtenga una importante votación a nivel nacional. Y el cómico que participó como infiltrado para dividir los votos tenga una bancada parlamentaria. Hay cosas que no están bien en la consciencia ciudadana.
Los gobernantes de facto han manipulado las leyes durante estos últimos años para que haya una enorme dispersión por la cantidad inédita de partidos políticos y candidaturas bajo la creencia de que eso los iba a favorecer al tener sus marcas posesionadas en la mente de los consumidores electorales. Y aunque a algunos les fue bien, la mayoría desaparecerá de la política peruana a partir del próximo año. Y eso es algo positivo en las actuales condiciones.
Al haber transitado de un país presidencialista a otro con primacía congresal, la conformación del congreso va a ser fundamental para la gobernabilidad de los próximos cinco años. De acuerdo a las tendencias y si existe voluntad unitaria, se pude lograr una fuerza parlamentaria de corte democrático que pueda hacer los cambios necesarios para reconstruir la deteriorada institucionalidad del país.
Para ello va a ser necesaria la capacidad de diálogo entre las fuerzas democráticas, impedir que la gobernabilidad marche por un solo carril, que los grandes empresarios sigan monopolizando las decisiones sin considerar la inclusión de las masas desfavorecidas por el modelo económico, evitar que el gobierno siga complaciente con la inversión sin filtros, impedir que se siga favoreciendo a economías ilegales que deterioran el medio ambiente y generan violencia delincuencial.
El acuerdo entre parlamentarios será muy importante al margen de quién sea el o la presidente, se necesita urgentemente derogar las leyes pro crimen que los actuales congresistas hicieron para favorecerse, es urgente retomar el control del país. Es el momento de los políticos democráticos, sí se puede cambiar el país.

