
El cambio de autoridades puede afectar la continuidad de los proyectos de inversión pública de los gobiernos locales. Juan Carlos Odar, economista y jefe del Observatorio de Políticas y Gestión Pública de la Universidad del Pacífico, advirtió que las nuevas gestiones podrían dejar de lado proyectos iniciados por sus antecesoras para priorizar sus propias iniciativas. Esta decisión puede perjudicar a la población si las obras abandonadas responden a necesidades que aún están pendientes de atender.
Odar planteó la necesidad de mantener una visión de mediano plazo para dar continuidad a las inversiones que lo justifiquen. Como ejemplo, señaló que una obra que requiere tres años para ejecutarse debería continuar con la siguiente gestión si todavía responde a una necesidad y cumple criterios de eficiencia.“Fundamentalmente tiene que haber una organización que permita articular a los distintos gobiernos subnacionales y, por otro lado, una visión orientada a atender las carencias de la población”, indicó.
El especialista también advirtió que la falta de seguimiento puede hacer que las obras se retrasen o queden inconclusas. Según explicó, una inversión pública que no se concreta puede afectar la actividad privada cuando involucra infraestructura necesaria para la economía. “Si una carretera, un puente u otra infraestructura necesaria demora mucho más en realizarse, e incluso puede no llegar a terminarse, también se afecta la actividad privada”, explicó.


