
Entre 2022 y 2025 se perdieron cerca de 5 mil puestos de trabajo, mientras la informalidad alcanza al 84.8% de la población ocupada, una de las tasas más altas del país. “Ayacucho es una de las regiones que no está generando empleo”, advirtió Daniel Najarro, economista senior de Comex Perú, quien señaló que la falta de oportunidades afecta principalmente a trabajadores con menor nivel de capacitación y competencias.
La situación se refleja en actividades que tradicionalmente concentran una importante cantidad de trabajadores. El sector agropecuario, la construcción y los restaurantes han reducido su capacidad para absorber mano de obra, agravando las dificultades de quienes buscan incorporarse al mercado laboral. “No estamos hablando de una verdadera formalización”, precisó Najarro, al explicar que la ligera reducción de la informalidad no responde a una mayor creación de empleos formales, sino a la salida de personas del mercado de trabajo o a su permanencia en el desempleo.
A este panorama se suma el riesgo que representa el fenómeno El Niño para una economía regional que depende en buena medida de actividades sensibles a las condiciones climáticas. El sector agropecuario representa cerca del 20% del PBI de Ayacucho y podría verse afectado por pérdidas en los cultivos, inundaciones y huaicos, mientras que una eventual desaceleración de la economía internacional también reduciría la demanda de minerales. “Estamos hablando de un escenario lamentablemente muy adverso para Ayacucho”, sostuvo el economista. Consideró necesario fortalecer las medidas de prevención para evitar que el impacto climático termine profundizando la crisis laboral y económica de la región.


