
La producción de hongos comestibles puede convertirse en una alternativa de emprendimiento para productores ayacuchanos debido a su rentabilidad y a la posibilidad de aprovechar el material residual como abono orgánico. Claudio Carlos Palomino Espinoza, especialista de la planta de producción de abonos orgánicos del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), explicó que 600 g del producto pueden comercializarse aproximadamente a S/15.00, mientras que su valor puede incrementarse al ingresar a empresas de la región. “La rentabilidad sí es, en este caso, alta”, señaló.
El cultivo requiere condiciones estrictas de higiene, así como material vegetal e inóculo de hongos para su propagación en bolsas esterilizadas y pasteurizadas. Palomino indicó que la transferencia de esta tecnología busca que más productores incorporen esta actividad como una opción de negocio. “Nuestro enfoque es producir e incentivar a muchos productores y también que puedan emprender con esta actividad”, sostuvo.
Una vez culminada la producción, el material restante puede incorporarse a procesos de compostaje para generar un biofertilizante sólido destinado a los cultivos. Esta tecnología forma parte del proyecto Suelos y Aguas del INIA, que realiza capacitaciones presenciales y virtuales para transferir el proceso de producción. En Ayacucho, también se trabaja con institutos y universidades para fortalecer el conocimiento y la práctica de esta tecnología.


