
Decir que quienes tienen ingresos mensuales de 462 soles no son pobres, es arbitrario. Más, en circunstancias donde los precios son inestables por el costo del petróleo condicionado por la guerra en medio oriente. El INEI debería sincerar su medición teniendo en cuenta que es en función a esos datos que se elaboran las políticas sociales del gobierno.
Bajar la pobreza en menos del 2% en un año es bastante marginal. Más, si tenemos en cuenta que las grandes fortunas de las corporaciones en el país tuvieron un incremento notable en el mismo período. La riqueza de los que más tienen se disparó, liderada por el incremento de los precios de metales que elevó el precio de las empresas mineras. Por citar un ejemplo, la onza de oro pasó de 2 mil a 4 mil quinientos dólares.
La Agencia de Prensa Ambiental, Inforegión, comunica que “El 2025 fue un año de fuerte crecimiento para las principales fortunas familiares del Perú, impulsado por el alza histórica de los metales, la depreciación del dólar frente al sol y un ciclo inusual de fusiones y adquisiciones corporativas. La valorización de activos mineros, financieros y energéticos elevó significativamente el patrimonio de los grupos empresariales más influyentes del país.”
Por su parte, Perú Retail indica que “Las empresas del Índice Selectivo de la BVL registraron un récord histórico en el cuarto trimestre de 2025, con utilidades netas que alcanzaron los S/ 12,208 millones, marcando un crecimiento interanual del 66%”. Mientras, la pobreza sigue estancada, bajó menos del 2%.
El modelo económico tiene dos aristas, una amplia que indica el crecimiento de las grandes fortunas y otra, muy pequeña que nos muestra cómo un gran sector de la población trata de dejar la pobreza. El modelo es asimétrico, totalmente desproporcional. Mientras los pobres extremos buscan llegar a 260 soles mensuales para alimentarse, las 17 familias más ricas del Perú en 2025 tienen patrimonios superan los 35 mil millones de dólares.
El modelo económico impuesto hace más de 30 años es insostenible, ha creado grandes riquezas para minorías privilegiadas mientras el 60% de peruanos es pobre o es vulnerable, caminando sobre una cuerda de la que puede caer nuevamente a la pobreza.
Quienes han creado grandes fortunas con este modelo económico no son solo los grandes empresarios, bien por ellos, sino también los ilegales y los corruptos que caminan juntos por la ruta de la impunidad. Si la corrupción no estuviese tan arraigada, la ilegalidad sería severamente perseguida y arrinconada, pero el dinero ha torcido voluntades débiles al punto de que las economías ilegales, narcotráfico, minería ilegal, trata de personas, tala ilegal, tienen defensores en las esferas del gobierno.
Es necesario cambiar la visión respecto al modelo de desarrollo que necesita el país. En más de una oportunidad demostré que no es solo el crecimiento económico lo que hará superar la pobreza como afirman los economistas neoliberales. En estos últimos 30 años hemos tenido importantes picos de crecimiento económico que engordó significativamente las utilidades de las grandes corporaciones, mientras la pobreza bajaba con cuentagotas. El modelo económico es tremendamente inequitativo, es necesario modificarlo.


