Irma Osno difunde la cultura ayacuchana en el Festival Pun Pin de Chichibu

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La artista y docente ayacuchana protagonizó junto a músicos japoneses la segunda edición del festival que celebra la música quechua en Japón

El 16 de agosto se realizó en la ciudad japonesa de Chichibu la segunda edición del Festival PUN PIN EN CHICHIBU, un encuentro musical que reunió a la artista y docente ayacuchana Irma Osno con un grupo de músicos japoneses en Room-1499, espacio cultural inaugurado este año por su amigo y colega Haruka Shimizu. El festival, que en su primera edición reunió a ambos en dúo, se ha convertido en un punto de encuentro para músicos de distintas partes del mundo interesados en la música andina.

El festival toma su nombre de la canción «PUN PIN EN CHICHIBU», grabada hace nueve años por Osno y Shimizu en un estudio de esa misma ciudad. La pieza original forma parte del disco «Ayla Ayacucho» de la artista peruana, y una segunda grabación que circula en plataformas digitales. «Los ayacuchanos nunca nos vamos del todo. Aunque me haya ido muy lejos de mi tierra, sigo conectada con ella a través de la música quechua», señala Irma, quien reside en Japón y ha encontrado en el pun pin una forma de mantener vivo su vínculo con Ayacucho.

En esta segunda edición se sumó a la dupla la pianista e intérprete de mbira Sayaka Shimizu, con quien Osno y Haruka grabaron una nueva versión de la canción como trío, publicada posteriormente como sencillo digital. Del encuentro también participaron el trío Manda, de raíces india y brasileña; el guitarrista Koichi Asaga; y las guitarristas Ashley Akita, radicada en Alemania, e Isana Akita. La convocatoria de este año superó en asistencia a la edición anterior, y la gastronomía estuvo a cargo de Haruhi Shokudō, que sirvió ceviche, chimichurri y otras especialidades peruanas y argentinas.

Para Osno, compartir el pun pin en Japón significa «crear un puente entre Ayacucho y Japón» y transmitir la cultura, la historia y la lengua quechua a una comunidad geográficamente lejana de los Andes. La artista sostiene que la música tradicional «no pertenece únicamente al pasado ni está limitada solo a su lugar de origen», sino que puede dialogar con otras culturas sin perder sus raíces. Como docente universitaria, cuenta que muchos de sus estudiantes japoneses prefieren justamente esta canción, interpretada con guitarra eléctrica, sintetizador y su voz, sonoridad contemporánea que acerca la raíz ayacuchana a las nuevas generaciones.

El público de Chichibu, que en su mayoría escuchaba el pun pin por primera vez, respondió con palmas y movimientos espontáneos al ritmo contagioso de la música. Motivados por esa acogida, los músicos se comprometieron a interpretar juntos el tema en la edición 2027 del festival. Para Haruka Shimizu, que músicos de distintas regiones de Japón y del mundo se reúnan en esa pequeña ciudad rodeada de montañas confirma que la cultura también puede nacer y transformarse lejos de las grandes capitales.

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