Fortalecer los partidos políticos y la participación ciudadana es clave para renovar la democracia peruana, según las Naciones Unidas

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El PNUD advierte que más del 70% de la población percibe que los gobiernos responden a intereses particulares, una desconfianza que en el Perú se agrava por la fragmentación política y la alta inestabilidad presidencial.
El PNUD advierte que más del 70% de la población percibe que los gobiernos responden a intereses particulares, una desconfianza que en el Perú se agrava por la fragmentación política y la alta inestabilidad presidencial.

La democracia en América Latina y el Caribe se ha consolidado como la forma de gobierno predominante durante las últimas cuatro décadas. Sin embargo, el principal desafío ya no es celebrar elecciones, sino lograr que las instituciones respondan a las necesidades de la población.Así lo indicó un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). «Menos de la mitad de la población se declara satisfecha con el funcionamiento de la democracia y más del 70% percibe que los gobiernos responden a intereses particulares», explicó Michelle Muschett, subsecretaria general y directora regional para América Latina y el Caribe del PNUD.

En esa línea, el informe advierte que, en el caso del Perú, la fragmentación política debilita la gobernabilidad, dificulta la construcción de consensos y se refleja en la alta inestabilidad presidencial y en los bajos niveles de confianza hacia los partidos políticos. «La estabilidad electoral no siempre se ha traducido en sistemas capaces de responder de manera efectiva a las expectativas de la ciudadanía», señala el documento.

Como parte de las propuestas para fortalecer la democracia, el PNUD plantea reforzar los partidos políticos, garantizar procesos electorales confiables, reducir la influencia del poder económico en las decisiones públicas y fortalecer el papel de los organismos autónomos en la resolución de conflictos. También sostiene que estas medidas deben ir acompañadas de un Estado capaz de brindar seguridad, justicia y oportunidades para la población. «Las democracias que no logran responder a las demandas sociales corren el riesgo de perder la confianza depositada en ellas, mientras que las sociedades marcadas por la desigualdad y con oportunidades limitadas enfrentan mayores dificultades para mantener instituciones democráticas sólidas», añadió Alexander De Croo, administrador del PNUD.

El informe concluye que la ciudadanía tiene un rol decisivo en este proceso, más allá de su participación en las elecciones. «El principal riesgo no es necesariamente la desaparición de la democracia, sino su vaciamiento: la consolidación de sistemas electorales que mantienen ciertos rasgos democráticos formales, pero que pierden progresivamente su capacidad para procesar pacíficamente los conflictos y generar resultados en materia de desarrollo», destacó el documento.

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