
Ante el riesgo de un Fenómeno El Niño extraordinario y la amenaza de sismos, un análisis del Instituto Peruano de Economía (IPE) advierte que las deficiencias de infraestructura podrían interrumpir servicios esenciales y afectar la actividad económica. De acuerdo con el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), dos de cada tres kilómetros de la red vial nacional se encuentran en condiciones inadecuadas. Además, casi la mitad de las vías pavimentadas o afirmadas está expuesta a inundaciones y un tercio a huaicos.
Los riesgos también alcanzan a los servicios educativos y de saneamiento. Más de la mitad de los colegios requiere reconstrucción por sus condiciones precarias y la mayoría se ubica en distritos con alto riesgo de inundación, lo que podría afectar a más de 870 mil estudiantes. Asimismo, al cierre de 2025, el 63% de los proyectos de drenaje pluvial del país estaba paralizado o abandonado.
En cuanto al agua potable, más del 90% de las tuberías de distribución de Lima y Callao está en riesgo de colapso ante un terremoto, según el Cenepred. La infraestructura de las viviendas también presenta vulnerabilidades: más de 11 millones de personas habitan casas construidas con materiales inadecuados en distritos expuestos a lluvias intensas. Frente a este panorama, José Luis Guasch, especialista en infraestructura de la Universidad del Pacífico, señaló que “transformar la prevención en una prioridad permanente en la inversión pública y privada” es una de las lecciones que debe incorporarse en la estrategia frente a los desastres naturales. Las deficiencias en carreteras, colegios, viviendas y redes de agua podrían agravar las consecuencias de estos eventos y afectar la continuidad de servicios esenciales.


