
Antes de que los primeros rayos del sol iluminen los parajes de Vischongo, a más de 3000 m s. n. m., Yesica Palomino ya se encuentra en pie. Su jornada inicia en la tranquilidad del campo con una rutina marcada por la disciplina: recorrer los corrales traseros de su vivienda, verificar el estado de sus aves y recolectar, uno a uno, los huevos frescos que sostienen el sustento y el futuro de su hogar.
Junto a su esposo, Yesica es la fuerza motora detrás de la Granja Avícola “Doña Simona”, un emprendimiento familiar que hoy alberga a 600 gallinas ponedoras en plena producción y a otras 200 aves en etapa de desarrollo. Sin embargo, consolidar este proyecto no fue fruto del azar, sino de un camino marcado por la perseverancia frente a la adversidad.
El desafío de emprender en el campo
La historia cobró impulso hace tres años, cuando la pareja identificó una oportunidad clave en el mercado local: una alta demanda de huevos insatisfecha por la escasa oferta en la zona. Decididos a cambiar su destino, solicitaron un préstamo financiero para adquirir una infraestructura tipo iglú y el primer lote de aves, formalizando así la Granja Avícola “Doña Simona”.
El trayecto, no obstante, presentó duras pruebas. Pérdidas de animales por enfermedades y el golpe de robos perpetrados en su propiedad pusieron a prueba la firmeza del matrimonio. A pesar de ver mermado el esfuerzo de meses, rendirse no formó parte de sus planes.
«Darse por vencidos no era una opción. Teníamos el firme objetivo de hacer crecer nuestro negocio para sacar adelante a nuestros hijos», reflexiona la emprendedora.
Sinergia que impulsa el desarrollo: El rol del programa Juntos
En este proceso de superación, el acompañamiento del Estado jugó un papel clave. Como familia usuaria del programa Juntos del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), el incentivo monetario condicionado al cumplimiento de compromisos en salud y educación para sus hijos sirvió como un alivio financiero crucial.
Esta subvención permitió amortiguar las necesidades básicas del hogar, liberando el flujo de caja generado por la granja para cumplir de manera puntual con las cuotas de los préstamos bancarios y reinvertir en el negocio.
Asimismo, a través de la estrategia institucional «Mi Independencia Económica», Yesica encontró vitrinas comerciales para expandir su mercado. Su participación en las ferias de emprendedoras organizadas en la ciudad de Huamanga le permitió conectar directamente con el consumidor final, visibilizar su marca y comercializar su producción sin intermediarios.
Calidad, bienestar animal y visión de futuro
La búsqueda constante de la excelencia llevó a la Granja Avícola “Doña Simona” a dar un salto cualitativo: gestionaron y obtuvieron una certificación de estándares de bienestar animal para sus procesos productivos. Este valor añadido les ha abrierto las puertas para colocar su producto en importantes establecimientos comerciales y cadenas de la región de Ayacucho.
Hoy, las 200 gallinas en crecimiento no solo representan un incremento en el volumen de producción diaria, sino el símbolo de una familia que supo transformar el apoyo social en un motor de desarrollo autosostenible. Detrás de cada huevo que sale de Vischongo hay horas de trabajo de madrugada, resiliencia ante la adversidad y la certeza de que el esfuerzo honesto es la mejor herencia para las futuras generaciones.


