Las cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) han encendido las alarmas sobre la realidad del mercado laboral en el país. El dato es contundente: tener un empleo en el Perú ya no es garantía de salir de la pobreza. Actualmente, más de 7 millones de trabajadores perciben ingresos que no alcanzan para cubrir las necesidades más elementales.
Mientras que la canasta básica familiar se sitúa en S/ 1,816, cerca de 7 millones de peruanos perciben menos de S/ 903 mensuales. Esta diferencia de casi el 50 % evidencia que el esfuerzo laboral no se traduce en condiciones de vida dignas, dejando a millones en una situación de vulnerabilidad persistente.
El informe revela problemas estructurales que afectan la calidad del empleo a nivel nacional y regional:
- Subempleo crítico: Cerca de 7.8 millones de personas se encuentran subempleadas.
- Pobreza monetaria: Más de 9.3 millones de peruanos viven bajo esta condición.
- Fuerza laboral precaria: El 42 % de los trabajadores cuenta con empleos que carecen de estabilidad o beneficios básicos.
- Inactividad en aumento: Alrededor de 8 millones de personas no trabajan ni buscan empleo, una cifra que ha crecido un 26 % en comparación con los niveles prepandemia.
Esta realidad impacta de manera directa en regiones como Ayacucho, donde la informalidad y los bajos ingresos limitan el desarrollo económico de las familias y frenan el cierre de brechas sociales.



