Piedra de Huamanga se reinventa con nuevos diseños sin abandonar el trabajo artesanal

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Tras 30 años en el oficio, artesanos incorporan equipos para producir en menor tiempo y llevar sus piezas a mercados de diferentes regiones del país.
Tras 30 años en el oficio, artesanos incorporan equipos para producir en menor tiempo y llevar sus piezas a mercados de diferentes regiones del país.

La artesanía también ha evolucionado”, sostuvo Medina, artesano con 30 años de experiencia en el tallado de piedra de Huamanga, al explicar los cambios que atraviesa este oficio para responder a las nuevas preferencias del público. A las tradicionales piezas costumbristas se han sumado diseños minimalistas, figuras de animales, mapas y objetos destinados a la decoración de interiores, elaborados con piedra blanca y rojiza procedente de la comunidad campesina de Chacolla, en Chuschi. Sin embargo, esta renovación mantiene un límite claro para los artesanos: “Vamos trabajando a la par con lo contemporáneo y también con lo tradicional, porque no se puede perder la identidad cultural”, remarcó.

La transformación no solo alcanza a los diseños, sino también a la forma de producir. Durante años, labores como cortar y moldear la piedra se realizaban completamente a mano, lo que prolongaba los tiempos de elaboración y reducía la capacidad para atender pedidos. Actualmente, las capacitaciones recibidas permitieron incorporar equipos y maquinarias para agilizar algunas etapas. “Anteriormente todo el trabajo era manual, el cortado, todo. Entonces no era tan rentable porque se demoraba demasiado en la elaboración”, explicó Medina.

Pese a estos cambios, precisó que el acabado continúa dependiendo de las manos del artesano. Esta adaptación también empieza a generar mayores oportunidades comerciales para los talleres. El artesano señaló que actualmente envían piezas a diferentes departamentos del país y cuentan con aliados comerciales, situación que ha contribuido a mejorar la rentabilidad de una actividad que demanda incluso un mes de trabajo para determinadas piezas de colección.

Hoy en día sí es rentable la artesanía”, afirmó. Para el artesano, el reto es aprovechar esta mayor demanda sin desplazar las técnicas y representaciones heredadas, especialmente en un contexto donde las demostraciones de cultura viva buscan acercar a visitantes y ayacuchanos al proceso detrás de uno de los trabajos artesanales representativos de la región.

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