
El charango ayacuchano busca recuperar espacio entre las nuevas generaciones mediante la enseñanza de las técnicas tradicionales que caracterizaron su interpretación. Alejandro Camasca Vargas, maestro charanguista e impulsor del Museo del Charango Ayacuchano Camasca, anunció que viene formando a niños y espera articular esfuerzos con instituciones educativas para ampliar esta iniciativa.
“Quiero promover con la Dirección Regional de Educación de Ayacucho para que a los niños enseñemos gratuitamente, para que realmente resurja el charango como era antes”, expresó. La apuesta es transmitir estilos propios de la tradición musical huamanguina y evitar que estos conocimientos desaparezcan con el paso de los años.
Esta labor se complementa con un museo que reconstruye parte de la evolución del instrumento a través de objetos que difícilmente pueden encontrarse en otras colecciones. Entre sus piezas se conservan herramientas y antiguos moldes de vihuelas y de ensamblaje, además de referencias a instrumentos que antecedieron al charango. “He visitado el museo de Barcelona, en España, y no existen moldes ni ningún tipo de lo que tenemos acá en Ayacucho”, sostuvo Camasca. Los objetos permiten mostrar cómo los antiguos lutieres adaptaron técnicas de fabricación hasta desarrollar instrumentos que hoy forman parte de la identidad musical andina.
Convertir esa memoria en una tradición viva es ahora el principal desafío. “Hay que nuevamente retomar ese camino. Yo estoy en ese camino justamente enseñando a los niños para que se promueva el charango”, remarcó Camasca, quien además continúa fabricando ejemplares tradicionales de cinco y diez cuerdas. El museo recibe visitantes nacionales y extranjeros y actualmente atiende los lunes, miércoles, sábados y domingos.


