
“Somos nueve asociados que en el Valle de Ñeques hemos empezado a recuperar a la fecha unas siete a ocho hectáreas”, informó Edgar Medina, presidente de la Asociación de Vitivinicultores y Destiladores de Ayacucho (Asovide). El proyecto, que se desarrolla desde hace aproximadamente un año y medio, busca recuperar la producción vitivinícola local mediante sistemas de riego y el tradicional cultivo con molles, con la meta de ampliar progresivamente las áreas productivas y extender el trabajo hacia otros valles de la región.
La iniciativa también contempla el posicionamiento de Huamanguillo, aguardiente de uva local que busca convertirse en el nuevo rostro de esta recuperación vitivinícola. Tras concretar su primera producción y registrar la denominación ante Indecopi, los productores apuntan a recuperar el valor histórico del aguardiente de uva ayacuchano. “Huamanguillo significa para nosotros enfocarnos en un aguardiente de uva de calidad que compita con otros que se producen en el Perú”, sostuvo Medina.
La propuesta también busca que el producto lleve consigo parte de la identidad de Huamanga y sus tradiciones. Pero la apuesta va más allá de una bebida: los productores quieren convertir los viñedos en un nuevo atractivo para la ciudad, articulándolos con la gastronomía y el turismo. “El día que abramos el valle nuestro será una de las joyas escondidas que volverá a tener Huamanga y solo a cinco minutos de la ciudad”, enfatizó el dirigente.
La visión es que el vino y el aguardiente vuelvan a acompañar los platos y productos tradicionales ayacuchanos, mientras los propios viñedos se convierten en espacios abiertos para conocer y valorar esta actividad productiva.


