
La falta de oportunidades laborales se ha convertido, según los comerciantes ambulantes, en una de las principales razones que explican el crecimiento de esta actividad en Ayacucho. La Federación de Ambulantes estima que alrededor de mil vendedores integran su organización y plantea que el problema no puede abordarse únicamente mediante operativos de fiscalización. “No tenemos trabajo en Ayacucho, no tenemos grandes fábricas”, sostuvo Melitón Eccoña Achulli, secretario general de la organización, quien aseguró que incluso profesionales terminan recurriendo al comercio en las calles ante la ausencia de empleo.
El gremio también exige la conformación de una comisión técnico-mixta con la Municipalidad de Huamanga para establecer una ruta de ordenamiento y formalización. La propuesta contempla definir espacios de reubicación en el corto plazo, gestionar un terreno municipal posteriormente y, a largo plazo, impulsar la construcción de un mercado central. “Nuestro objetivo es ordenar las vías públicas de Ayacucho y mejorar la calidad de vida de muchos comerciantes”, precisó Eccoña y cuestionó que los comerciantes sean retirados sin que previamente se establezcan alternativas para continuar trabajando.
La federación advierte que las medidas de desalojo no resolverán el problema mientras persista la falta de empleo en la región. Para los comerciantes, detrás de cada puesto existe una familia que depende de esos ingresos y que, ante la falta de alternativas, encuentra en las calles una forma de subsistencia. “Si uno quiere un buen trabajo, tiene que ser conocido un político o funcionario”, detalló el dirigente. Por ello, el gremio reclama que las autoridades municipales aborden el comercio ambulatorio no solo como un problema de ocupación de espacios públicos, sino también como parte de una problemática laboral que requiere alternativas de empleo y oportunidades económicas.


