
Un informe elaborado por Ronin cuestionó las propuestas de incrementar significativamente la remuneración mínima sin considerar la productividad de la economía. El análisis advierte que elevar el salario mínimo de S/1,130 a S/1,500 representaría un aumento cercano al 33 %, en un contexto donde más del 70 % de los trabajadores opera en la informalidad.
Según el estudio, cuando los salarios crecen por encima de la capacidad productiva de las empresas, se elevan los riesgos de desempleo, informalidad y menores oportunidades para trabajadores con menos experiencia o capacitación. También señala que la remuneración mínima ya representa alrededor del 57 % del salario promedio nacional.
El economista jefe de Ronin, Isaac Foinquinos, afirmó que«La verdadera política laboral progresista consiste en crear las condiciones para que las empresas inviertan más, produzcan más y paguen mejores salarios». Asimismo, advirtió que medidas basadas en decretos y no en mejoras de productividad pueden terminar generando«menos empleo formal, más informalidad y menos oportunidades para quienes más necesitan progresar».


