
Ayacucho registra actualmente un promedio de seis a siete vuelos diarios y en temporadas como Carnaval, Semana Santa y Fiestas Patrias ha llegado a recibir hasta diez, pero el desafío ahora es mantener una mayor frecuencia durante todo el año. Para Luis Núñez Pillpe, representante del Patronato Pikimachay, el crecimiento de la conectividad aérea debe dejar de depender únicamente de fechas de alta demanda y convertirse en una herramienta permanente para dinamizar el turismo. “Lo interesante de todo esto es que tengamos sostenibilidad; si tenemos ahora seis vuelos, pues tengamos ocho, nueve o diez vuelos”, sostuvo.
Uno de los puntos pendientes es recuperar conexiones aéreas con otros destinos nacionales, especialmente la ruta que articulaba Ayacucho y Cusco. “Se trata de retomar los vuelos que nosotros habíamos impulsado, que eran Ayacucho-Cusco y viceversa”, señaló Núñez. El representante cuestionó que no se haya mantenido una promoción constante de Ayacucho en ciudades como Cusco, Arequipa y Lima, y consideró que las próximas autoridades deberán involucrarse en una estrategia conjunta para generar demanda y sostener nuevas rutas. La ampliación de las frecuencias también tendría un efecto directo sobre la cadena económica vinculada al visitante, desde el transporte y alojamiento hasta la gastronomía y la artesanía.
En ese escenario, el Patronato Pikimachay retomará las coordinaciones con las entidades relacionadas con la operación aeroportuaria y mantiene como una de sus apuestas la habilitación de vuelos nocturnos. Núñez explicó el beneficio que supondría contar con horarios adicionales. La propuesta apunta así a generar nuevas alternativas de viaje que permitan ampliar tanto la llegada como la permanencia de visitantes en Ayacucho.


