
Las sequías y los huaicos también tienen efectos sobre la seguridad de las mujeres. Investigaciones del Grupo de Análisis para el Desarrollo (Grade) y el Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES) encontraron que estos eventos incrementan la violencia dentro del hogar en las zonas rurales. Tras una sequía, la violencia física puede aumentar hasta en 65 %, mientras que después de un huaico las agresiones crecen en 25 % y sus efectos pueden prolongarse hasta cuatro años.
Los estudios indican que los desastres reducen los ingresos familiares entre 15 % y 20 %, generan mayor estrés, aumentan el consumo de alcohol y las discusiones en el hogar. Además, muchas mujeres pierden sus fuentes de trabajo y dependen más económicamente de sus parejas, lo que incrementa su vulnerabilidad. Los investigadores señalan que la respuesta frente a los desastres naturales no debería centrarse únicamente en reparar viviendas o recuperar cultivos.
También recomiendan incorporar medidas para prevenir y atender la violencia contra las mujeres, ya que sus efectos pueden persistir mucho después de la emergencia.


