
«Cinco de mis piezas fueron exhibidas en una feria realizada en Alemania y, para mi satisfacción, todas encontraron un nuevo hogar. Ese reconocimiento demuestra que la piedra de Huamanga tiene un enorme potencial para seguir conquistando mercados internacionales», destacó Carlos Julio Gálvez La Torre, escultor ayacuchano de tercera generación. El artista explicó que sus obras fusionan el tallado tradicional con el policromado, técnicas heredadas de su abuelo, el maestro Julio Gálvez Ramos, y de sus padres, convirtiendo cada creación en una pieza única de colección.
Además de consolidar su presencia en galerías nacionales e internacionales, el escultor considera que el principal reto es garantizar la continuidad de este oficio entre las nuevas generaciones. «Mi mayor sueño es abrir una galería donde los jóvenes puedan aprender este arte. Si no generamos espacios para enseñar y difundir nuestro trabajo, corremos el riesgo de que muchos oficios tradicionales se vayan perdiendo con el tiempo», sostuvo.
Recordó que cada pieza es elaborada completamente a mano, desde la selección de la piedra extraída de la cantera de Chacolla hasta el tallado y el policromado realizado con herramientas artesanales.
Gálvez también hizo un llamado a fortalecer las políticas de promoción para los nuevos talentos del sector artesanal, al considerar que el acceso a ferias y mercados especializados resulta clave para asegurar la continuidad de este patrimonio cultural. «Los jóvenes necesitamos más oportunidades para mostrar nuestro trabajo en ferias y eventos nacionales e internacionales. Cuando un artista puede encontrarse directamente con el público, también está difundiendo la identidad y la riqueza cultural de Ayacucho», enfatizó.
Agregó que continuará desarrollando nuevas colecciones con el propósito de seguir posicionando la piedra de Huamanga como una de las expresiones artesanales más representativas del país.


