
El Instituto Peruano de Economía (IPE) revisó al alza sus proyecciones de crecimiento del PBI, de 2.9% a 3.3% para 2026 y de 2.8% a 3.4% para 2027, un ajuste explicado principalmente por el dinamismo de la inversión privada, que crecería 12.8% este año y 11.5% en el siguiente. El IPE sostuvo que «el nuevo Congreso permitiría reducir la inestabilidad política y la rotación de funcionarios públicos, por ejemplo, en carteras clave como el MEF, donde en los últimos cinco años se cambió de ministro cada 6 meses», una condición que refuerza la confianza empresarial, la cual regresó en junio a terreno optimista tras dos meses en el tramo pesimista.
Sin embargo, estas proyecciones enfrentan riesgos que podrían frenarlas. El principal es el Fenómeno El Niño Costero, por lo que la entidad advirtió que «la probabilidad de que predomine un evento de magnitud fuerte entre julio de 2026 e inicios de 2027 se triplicó de 18% a 59%», lo que restaría hasta 0.8 puntos porcentuales al PBI en 2027; sin este impacto, la economía crecería por encima de 4.0% en ambos años. A ello se suma el riesgo de mayores presiones inflacionarias por el alza en los precios de los combustibles, y en el frente fiscal, el IPE precisó que «sin los ingresos extraordinarios provenientes de la minería, el déficit se situaría cercano a 3% del PBI y excedería las metas establecidas para ambos años».
De cara a la transición prevista para fines de julio, el instituto señaló que el próximo gobierno deberá priorizar la mitigación de los efectos del FEN, ya que «más de 2 millones de viviendas permanecen en zonas con riesgo de inundación». El IPE agregó que esta urgencia es una condición previa para avanzar en desafíos estructurales como la reducción de la pobreza, que afecta a 2.3 millones de personas más que antes de 2019, y el combate contra la anemia infantil, que golpea al 35% de los niños pequeños del país.


