
El INEI presentó los resultados del censo 2025. Somos un total de 34 157 732 peruanos y hay un millón trescientos mil analfabetos, el crecimiento poblacional es más lento, posiblemente por que los jóvenes ya no quieren tener hijos, lo que hace que la población esté envejeciendo. Y mantenemos un sistema con crecimientos y desarrollos diferenciados que no logran superarse.
Los datos son muy importantes porque de ellos se deberían derivar las políticas de estado. Entre 2017 y 2025 la población creció en 2,9 millones. Del total poblacional, 50,6% son mujeres y 49,4% varones. La estructura por edades ha variado, los menores de 15 años que en 2017 eran el 26,5%, al 2025 representa el 22,7% mientras la población mayor de 60 años aumentó del 11,7% al 14,8% confirmando que somos una población que está envejeciendo de manera lenta pero segura.
Otro dato importante es que el campo se está despoblando, solo el 19,4% vive en las áreas rurales mientras el 80,6% en el sector urbano, aunque en zonas de la sierra como Huancavelica, Cajamarca, Apurímac y Ayacucho sigue habiendo un fuerte componente de población rural. Por ejemplo, en Ayacucho, la población rural es del 44,3% versus 55,7% de urbanos.
Sobre la población por territorios, el 58,7% vive en la costa, el 26,7% en la sierra y el 14,6% en la selva, lo que es inversamente proporcional a la dimensión de los territorios. La selva es la zona más extensa del país con el 62% del territorio, seguido de la sierra con el 28% y la costa con el 10%. Como dice el tondero, aún la montaña espera quién la vaya a conquistar. En la migración internacional siguen predominando los venezolanos en edad de trabajar que se concentran en la zona urbana.
Los resultados en educación son de mucha preocupación. Solo el 44% de peruanos tiene secundaria completa, el 19,21% educación superior no universitaria y el 32,1% educación superior universitaria. Se necesitan reformas educativas que obligue a que todos los peruanos concluyan sus estudios secundarios como mínimo. Hay que cumplir con el precepto de que la educación básica tiene que ser obligatoria y gratuita.
Con esas consideraciones resumidas, el gobierno entrante debería esgrimir políticas que ayuden a equilibrar el crecimiento, destinar mayor presupuesto a las áreas deficitarias evitando despilfarros en quienes son beneficiados con el modelo. El nuevo gobierno tiene que revisar las exoneraciones tributarias aprobadas por el congreso y debe reconfigurar los programas de apoyo social fusionando algunos para mayor eficiencia y ahorro, evitando las fugas por corrupción.
La educación es otra piedra fundamental para el desarrollo. El presupuesto de la república debe destinar el 6% del PBI y realizar una reforma estructural que permita mayor incidencia del estado en el proceso educativo. La asignación presupuestal tiene que ser por resultados en todas las áreas sociales. Son retos pendientes que deberá afrontar el próximo gobierno y que deben estar dentro de las exigencias populares.


